Transcripción del video

Bueno mi nombre en Nayra Sanz Fuentes. Me dedico al cine, a la escritura, y a la producción. Y hasta el día de hoy, he hecho un largometraje que se llama Tan antiguo como el mundo, que se podría describir más como un film-ensayo junto con mi hermano Javier (está co-dirigido con él).  A su vez, he hecho otros cortometrajes, pero más dentro del marco de la ficción y tienen un perfil y unas temáticas diferentes a Tan antiguo como el mundo. Y ahora mismo estoy terminando un nuevo cortometraje que no se ajusta ni a una ni a otra línea sino que es más una reflexión personal entorno a un espacio.

¿Qué hace Rinoceronte Films, tu productora independiente?

Es una productora de auto producción donde desarrollamos nuestros propios proyectos. A su vez, nos hacen encargos, como retrospectivas de artistas o retrospectivas de exposiciones. Y también colaboramos con otros proyectos de gente más cercana. Yo fui la montadora y co-productora de la película Edificio España de Víctor Moreno. Y en principio, ahora, la idea es también ser co-productora de su nueva película La ciudad oculta.

¿Cómo decides la forma cinematográfica que quieres usar para contar una historia?

Pues nada, pregunta de primeras compleja ¿no? Porque cuando empiezo a estudiar cine, tengo una formación, en inicio, de corte más clásico y más dentro del ámbito de la ficción. Y las ideas que empiezan a surgir, que empiezo escribir, siempre estaban dentro de esa línea. Pero, poco a poco, me doy cuenta de–además de ir formándome en otros ámbitos, conociendo otro tipo de cine y de tener la suerte de haber empezado a hacer cine dentro de la era digital– que es un momento clave para tener acceso y tener la posibilidad de experimentar, de llevar a cabo proyectos diferentes, de una forma más sencilla, más fácil. Entonces a partir de esta doble situación que fue abrir un poco más, tanto mi cultura cinematográfica como mis intereses y el tema que comento de lo digital, pues he ido buscando diferentes posibilidades, diferentes realidades ¿no?

Y en este sentido, pues no me quiero limitar. Es verdad que en mi mundo mucha gente trata de ubicarme más dentro del mundo de la ficción, la gente que ha visto mis trabajos de ficción, o más dentro del film-ensayo, la gente que ha visto Tan antiguo como el mundo. A mucha gente, le sorprende, le choca ver estos dos trabajos porque, aparentemente, no tienen mucha relación en su forma, en su estilo. Sin embargo, sí creo que hay un continuo, que hay unas preocupaciones que están presentes en ambos trabajos aunque se plantean de forma diferente. Uno está más analizado en el análisis sociológico y psicológico del individuo, con personajes aislados, y con cómo se relacionan con su entorno y con la sociedad en la que viven. Y Tan antiguo como el mundo que, al fin y al cabo, es el único film-ensayo que he hecho hasta el día de hoy, es una preocupación más de temas abstractos, de temas más existenciales y tal vez filosóficos. Entonces, aparentemente, son realidades diferentes pero, sin embargo, yo creo que hay una cuestión central que es la preocupación por el tiempo, un respeto por el tiempo que, de alguna manera, es lo único que tenemos en la vida, ¿no?. Y también la conciencia y la auto-conciencia, ¿no? es reflexionada sobre estas tres temáticas. Me parece muy enriquecedor tratar de plantearme mi propio reto y hacerlo de maneras diferentes, no acotándome–es algo que yo no quiero hacer.

¿Cómo ves el estado del cine en este momento histórico?

Es una pregunta amplia y compleja porque yo no entiendo el cine en mayúscula sino que entiendo que se puede hacer cine a través de muchísimas puertas y más aún ahora en la era digital. A mí me gusta mucho recordar a un crítico y cineasta Alexandre Astruc precursor de la Nouvelle Vague cuando en 1948, ya hace más que 50 años, escribe un artículo muy importante que se llama Caméra-Stylo, Cámara Bolígrafo. Y, en ese momento, es la primera vez dentro de la historia del cine donde aparecen cámaras mucho más ligeras. Y empieza a reflexionar sobre la posibilidad de hacer un cine más accesible a nivel tecnológico y a reflexionar sobre el momento en que hacer cine se convertiría en un lenguaje tan accesible, tan fácil como sería, a nivel metafórico, coger un bolígrafo y escribir ese impulso, esa necesidad de expresión que uno puede tener en un momento dado.

Yo  creo que tal vez 1948 sea un principio pero, sin embargo, se ha materializado mucho más en esta época de la era digital en donde si uno tiene una idea, puede llevarla a cabo con su móvil, ¿no? O puede llevarla a cabo con tantas posibilidades desde una cámara complejísima con un equipo complejo y una historia complicada o simplificarlo a algo mucho más sencillo, y esto no significa que algo no tenga alma.  Entonces, en este sentido, yo considero que el cine está en un momento muy importante como posibilidad, ¿no? Es un momento clave pero el tema, para mí, también fundamental está en la educación de la imagen.

También el conflicto está entre esa otra forma de hacer cine y el cine industrial que, al fin y al cabo, tiene copado prácticamente todas la ventanas. Uno accede por una puerta al cine pero las ventanas para luego mostrarlo, las tiene todas, prácticamente todas, copadas el cine industrial. Y esto es un gravísimo problema porque yo creo que sí que existe en los espectadores el potencial para ver este otro cine. Pero para que esto suceda, tiene que haber una educación sobre el lenguaje audiovisual. Y es algo que a mi modo de ver no está sucediendo ni en las escuelas ni en las universidades. Por eso, estoy muy contenta de poder estar aquí con vosotros. Este caso y este taller, me ha aparecido fundamental e interesantísimo por, incluso, no estar dentro del marco de los estudios cinematográficos sino que estais estudiando otra realidad pero le dan importancia al lenguaje audiovisual como parte clave de vuestra educación.

¿Qué querías que aprendiéramos a través de este taller?

Cuando Palmar me invitó a este taller, pregunté primero qué tipo de estudiantes erais, si estabais más enmarcados dentro de los estudios de cine.  Y lo que me interesó muchísimo es que me comentó que pertenecéis a disciplinas muy variadas.  Para mí esto era muy importante porque lo que yo pretendo, lo que me interesa, es tratar de encontrar espectadores que puedan ser activos, ¿no?  Y para ser activos, realmente tienen que confrontarse con la imagen, ¿no?  Entonces lo que me importaba, lo que me interesaba era introducir de alguna manera mi puerta, esta puerta con la que yo me acerco al cine: plantearosla, cuestionarosla, y ver si realmente las imágenes que yo propongo generan un espectador activo que, cuando termina de ver la película, no sale simplemente de la misma manera sino que sale cuestionándose nuevas realidades, cuestionándose otras formas de entender los temas que se han planteado en la película, incluso disgustados. No es una  idea de que tenga que gustar sino que tenga al menos que confrontar, debatir, y resituar. A mí, eso es lo que me importaba poder llevar a cabo en este curso: tratar de encontrar un diálogo con los espectadores potenciales que se plantean tanto en las películas que me interesan como en las películas que intento llevar a cabo.

¿Para ti, que significa crear?

Bueno, al nivel más abstracto, yo creo que, por la propia imperfección del ser humano, uno siempre vive por detrás de su propia vida, es decir, no alcanza a entender su propia vida, es difícil estar en plena consciencia de este mundo en el que vivimos. Entonces yo pienso que el arte y la creación ayudan, de alguna manera, a situarnos más en el mundo a tomar consciencia del poder para plantearnos cuestiones, para generar nuestra propia mirada, y para mí, indudablemente, parece que es un elemento fundamental en nuestra existencia, ¿no? Por eso, nos planteamos llevar a cabo Tan antiguo como el mundo, porque es un momento en donde, como estamos al principio, hay un cambio de paradigma muy fuerte en nuestras formas de entender las sociedades y se ha ido produciendo profundamente con la entrada del capitalismo y después la entrada del neoliberalismo y con la aparición, indudablemente, de la industria cultural a partir de los años 60 en donde el mundo cambió radicalmente desde la aparición de todos los productos tecnológicos que se insertan en nuestras casas, incluida la tele y, a posteriori, el internet, etc., ¿no? Entonces nos planteamos en este momento tan convulso, complejo y positivo, a su vez, si realmente tomamos otra manera de tomar consciencia, nos planteamos cómo poder recuperar la reflexión sobre valores, pues, tan antiguos como el mundo y por eso es que hicimos esta película en donde reflexionamos sobre la muerte, el tiempo, la espiritualidad, o el trabajo. A nivel personal, para mi la creación es algo que estuvo presente desde que tengo consciencia, ¿no? Porque era necesario escribir, desde pequeña escribo diarios y escribo a diario por la necesidad de expresarme, ¿no? Entonces en un primer momento empezó de esta manera, a posteriori siempre escribí historias, porque me fascinaba imaginar y mi planteamiento de vida siempre fue que quería ser escritora. Nunca he optado por ningún otro tipo de profesión, ¿no? Fue mucho más tarde cuando ya estaba en la universidad y empecé a conocer a autores, a cineastas fundamentalmente, cuando me empezó a surgir la posibilidad de que esa escritura, más que escrita o más como en libros, podría ser también una escritura en imágenes. Fue cuando conocí a autores que para mi han sido fundamentales como Andrei Tarkovsky, que me fascinó, u otra cineasta fundamental para mi en su forma de acción, en su forma de no “poner de peros” a querer llevar a cabo esa necesidad es Werner Herzog, ¿no? Cuando yo lo conocí, empecé a ver sus películas y también leí su libro que para mí se convirtió en un libro fundamental, tanto que me iba con el libro a la cama, incluso; había una frase que me ha marcado y para mi ha sido fundamental y que era que “no hay excusas para hacer una película, que uno puede hacer una película si tiene un teléfono móvil, o un teléfono fijo en su momento, pero decía que uno puede hacer una película si tiene un teléfono, si tiene un coche, si tiene una cámara.” Y con eso es más que suficiente si uno tiene la ilusión y la voluntad de hacer una película; bueno, pues con esa frase en realidad es como empecé a hacer cine, y cada vez que encontré un obstáculo, intentaba desviarlo para poder llevar a cabo las películas.

Reflexiones sobre el Taller:

Jean: Creo que algo que me interesó mucho del trabajo de Nayra es la manera en la que juega con la imagen y con la realidad.  En Tan antiguo como el mundo nosotros, como espectadores, cuando vamos a películas tenemos que reflexionar y es una reflexión sobre, creo que es un tema que aparece en el trabajo de ella, una reflexión sobre cómo nosotros nos constituimos como sujetos en un mundo donde siempre somos bombardeado por imágenes.

Claudia: Bueno, la película me pareció realmente fascinante.  Su invitación a pensar, a sentir, a recorrer, y bueno me hizo pensar en la armonía de las imágenes, el sonido, y lo que va realmente en este viaje que nos invita hacer.

Andres: Algo muy interesante que me gustó mucho que hizo Nayra fue cómo nos mostró todos los artistas y directores que han influenciado su trabajo.  Y eso fue una experiencia muy chévere aprendiendo de Herzog, de Tarkovski, y de Pasolini.  

Anna: Me interesa mucho cómo hemos hablado de la mirada y cómo todos miramos con los ojos pero todos tenemos una manera distinta de mirar a cosas y las imágenes como nuestra educación,  la vida y nuestras familias, y eso me interesó mucho.

Jean: Lo que me voy a llevar conmigo es esta idea de que siempre hay que adoptar una actitud autocrítica de cómo yo soy compuesto como sujeto

Claudia: Lo del taller fue inesperado como un regalo. Pareció hermoso su planteo, la profundidad de lo que estaba diciendo y cómo explicaba. Todo lo que cuando uno ve una película, uno no sabe: lo que pensó un director.  Me pareció realmente muy profundo, ¿no? Muy profunda su entusiasmo y las ganas de compartir esa invitación que hace entonces.  La verdad es que estoy muy contenta y muy agradecida  y muy impresionada por el trabajo de Nayra. Así que muchas gracias Nayra y bienvenida siempre.

Andres: Muchas gracias Nayra por venir a nuestra clase. Lo he gustado mucho a tu trabajo y tu presencia en la clase.

Jean: Muchas gracias Nayra!

Anna: Muchas gracias a Nayra por venir y trabajar con nosotros.

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